Maramarracho

Soy incapaz de simpatizar con la vegetación… mi alma se rebela contra esta singular religión nueva, que tendrá siempre, me parece, para cualquier ser espiritual algo chocante. Yo no creeré jamás que el alma de los dioses habite en las plantas, y aun cuando habitara, me preocuparía muy poco, y consideraría la mía de un valor mucho más alto que la de estas hortalizas santificadas.

Charles Baudelaire

Con el fin de ponernos un poco más a tono con la temporada, y posponiendo, mas no abandonando, para una ocasión más propicia la refutación del hippismo (con un argumento de San Agustín nada menos) a que obedece el epígrafe de Baudelaire, procedemos a informar del cachengue que ocasionaron las agraviantes declaraciones de la cantante Lali Espósito, quien dijo, palabras más palabras menos, que Márama y Rombai se la sudan (veáse: http://www.elpais.com.uy/informacion/lali-esposito-ninguneo-marama-rombai.html)

Luego de cuestionar las habilidades vocales del cantante (“cualquiera de ellos”, enfantizó, “ya que no logro distinguirlos”) de cumbia pop, y de ensalzar sus propias capacidades artísticas, finalizó diciendo que se la traían muy flojas las consecuencias de sus palabras.

Consultado, como no podía ser de otra manera, el cantante en cuestión (cualquiera de ellos, si es que de hecho son personas distintas -cfr Gottfried Leibniz sobre la identidad de los indiscernibles-) respondió escueta y polémicamente: “¿Y esta quién se cree que es? ¿Jeff Becerra? Que además es un careta, como la turra esta”). Hasta aquí llega lo que podría considerarse una disputa territorial entre pares y colegas sin códigos, pero hete aquí que el agente de prensa de Jeff Becerra, que asistió a la conferencia de prensa del cumbiocheto, incapaz de dar crédito a sus oídos, llamó a su representado para ponerlo en conocimiento del insulto gratuito de que había sido objeto.

El vocalista de Possessed, banda que cuenta con el aprecio y la bendición, si es que el término es justo, de Theodor Adorno (1) y de todo el Institut für Sozialforschung, dijo sentirse apenado e irrespetado tras 35 años de carrera por tan acres opiniones, pero se mostró dispuesto a dar por superado el malentendido si se le ofrecían las correspondientes disculpas, y agregó que la música del coso ese le resulta “fresca y agradable” y que, desde luego, “integra mi playlist” (chupala Lali). Fermáramarombai (véase el paréntesis anterior referente a los indiscernibles) no transigió: “¿Así que a la señorita (por Becerra, no por Espósito, claro) le resulta ‘agradable’ mi música? Yo no hago música para complacer a este mamarracho; cuando quieras y donde quieras, gil; yo en un año hago más discos que vos en 35” (lo cual es estrictamente cierto, pero no le hace).

En una nota que pretende poner término al asunto, el creador del death metal pidió disculpas a Fer y a los fans de Máramarombai y deploró que éste y Lali no puedan hacer lo propio, hecho que lacera su alma (2) (vendida al Amo de las Tinieblas allá por 1982).

(1) Adorno, Theodor. Philosophie der neuen Musik. J.C.B. Mohr, Tübingen, 1949.

(2) “Mi thymós ha abandonado mi soma“, Jeff Becerra, comunicado de prensa homérico dirigido a Máramarombai, enero de 2017.