Bibliomanía

Pinté la biblioteca nueva, ahora sólo tengo que ordenar los libros en ella. Ordenar, ordenar… sí, podría aprovechar y ordenarlos de una buena vez, de acuerdo a un sistema científico de clasificación que me permita encontrarlos sin dificultad. No es nada difícil; mal que bien, todo el mundo conoce el principio decimal de Dewey aunque ignore su origen, ése es fácil de aplicar. Los de marxismo en primer lugar, después los de filosofía… ¿pero los de filosofía marxista dónde van? ¿El Capital es ciencia económica o filosofía, o ambas? No estoy seguro, lo dejo para después. Mejor empezar por lo más simple para ir ganando confianza; a ver, los de Trotsky son muchísimos, si consigo clasificarlos habré dado un paso importante. ¿La Historia de la Revolución Rusa va con los de historia o con los de marxismo ortodoxo o con los de bolchevismo o con los de trotskismo? El trotskismo todavía no era una corriente diferenciada, así que no. Mejor en historia. Pero historia marxista, porque de lo contrario me va a quedar junto a Historia de los Orientales, los de Hobsbawm y La Historia y sus mitos, nada que ver. No, mejor lo pongo en historiografía marxista, al lado de Estudios sobre el desarrollo del Capitalismo de Maurice Dobb. Pero Dobb era revisionista, y ricardiano. Así no. Veamos… la Historia… va con los escritos sobre la revolución de Octubre, como El triunfo del bolchevismo, que, por cierto, si lo dispongo de esta manera, queda cerca de Lenin. Pero entonces, ¿pongo a Lenin dentro de la revolución permanente, lo que estrictamente sería justo, o lo separo del trotskismo, como pretendía el DIAMAT? No sé, es un tema escabroso, porque de ese modo lo vinculo con la IV Internacional y parece que Mandel es un continuador legítimo de Lenin. Y yo no soy quién para afirmarlo; no, decididamente hay algo sofístico en eso. Los escritos de la IV Internacional sí van en el mismo estante. ¿Y éste? ¿España: la última advertencia? La IV no se había fundado aún, pero ya Trotsky había revisado su concepción de la Comintern. Como los trabajos sobre Francia y Alemania, están en un lugar indeterminado de la producción de Bronstein. Podrían ir en orden cronológico: desde la expulsión del partido en 1928 en adelante. Ahi va. Literatura y Revolución no va en 1923, va en estética marxista. Me desvirtúa el orden cronológico; no, así está mal. A Trotsky lo dejo para más tarde; es más sencillo acomodar los de literatura primero, que van por autor y no exigen complicadas elucubraciones exegéticas. De nuevo: los de Felisberto son muchos, arranquemos por él. Feilsberto Hernández, su vida y su obra, de José Pedro Díaz: ¿biografía o teoría literaria? ¿Va con las biografías de Joyce, Onetti y Wittgenstein o con Las Poéticas de Joyce de Eco y De Baudelaire al Surrealismo de Marcel Raymond? ¿Y si pongo Literatura y Revolución acá qué pasa? ¿Y la estética marxista? ¿Una introducción a la teoría literaria de Terry Eagleton cabe acá? ¿No me había planteado este mismo problema hace un rato? Se lo regalo a Cecilia y listo; quedo bien y no me lo pide más prestado. ¿Pero qué hago con las biografías? Me olvidé que también están El Profeta Armado, El Profeta Desarmado y El Profeta Desterrado de Isaac Deutscher, la biografía de Trotsky. Eso tendría que ir con Trotsky, sin embargo, no es ni teoría ni obra del autor, y además me olvidé del Stalin de Trotsky. Este tipo escribía filosofía, biografía, historia y economía todo en el mismo tratado; el problema es suyo, no mío. Pero si vienen los compañeros a casa y ven a Trotsky pegado a Joyce y Ludwig van a poner el grito en el cielo, no lo puedo hacer. Ahora pensando en otra cosa: ¿Terry Eagleton no es católico? ¿Los católicos van en un estante particular, con una cruz o algo así? Pedro Abelardo, Guillermo de Ockham… sí, todo muy lindo, pero yo no distingo las diferentes confesiones, con eso va a haber pedo. Los católicos van en filosofía y chau… al lado de Putnam y Rorty, ¿verdad? ¡Insensato! Eso está mal. Por otra parte, están los libros raros: ¿en qué estaría pensando cuando compré los Ensayos de Montaigne? Aparte ensayo, lo que se dice ensayo, no es. O sea, no tiene objeto, son más bien divagaciones, no se puede colocar junto a los Ensayos sobre el neocapitalismo, por ejemplo. Entraría más bien en la categoría de inclasificables, como los de Trotsky, sí, que al menos tienen la virtud de tratar de temas que domino y puedo estimar y asignarles un sitio con alguna base. Creo. El marxismo es muy diverso, se sabe, y eso es un problema administrativo en este caso. Burocrático, por qué no. Y hablando de eso, está El Poder y el Dinero, donde Mandel explica el ascenso y caída de la burocracia valiéndose se las categorías desarrolladas por Trotsky, quién si no. En La Revolución Traicionada, sí. Ése es el original; el de Mandel lo mando a los de tapas feas. Ah, porque tengo que crear una jerarquía de tapas también: las lindas, como las de la editorial Era, y las feas, como las de Siglo XXI. ¡Qué espanto la tapa de La teoría económica del período de transición de Bujarin! Bujarin, qué gran tipo. Y tengo algunos libros suyos, claro; deberían estar juntos. O no, porque la economía del período de transición es todo un tema: tengo mucho sobre eso también; Preobrazhensky, Mandel de nuevo, aquel otro, ¿cómo se llama? El alemán ese. ‘Ta, la cosa es que esa polémica es todo un tema, pero me agrupa a gente de tendencias tan opuestas como Eagleton con Lukacs, o sea que no funciona. Y me quedé pensando en Wimpi, por ejemplo, que no sé qué tiene que ver con Hegel o con Popper, ni estos entre sí. Por ahi tiene algo del humor de Marx y entra por ese lado, algo forzado. Debería, además, dejar un lugar para mis libros, o al menos uno de ellos, ese inédito que revisa, sintetiza y supera a Wimpi, ya que no a Hegel. Ese es un libro teórico, no en su contenido sino en su existencia, ya que aún no se ha materializado. Materializar, materialismo, dialéctica; todo eso debería ser la base del sistema, puesto que la mayoría de los volúmenes trata de estas cuestiones, excepto los de Wimpi. Y los robados. Libros robados: otra cuestión sensible. ¿Es eso lo que los individualiza, el hecho de haber sido sustraídos, o esa es una condición accesoria? Robados, lo que se dice robados, son pocos, y los que pertenecen a dicho grupo en general son exiliados de la biblioteca municipal, donde nadie los apreciaba, de modo que podrían situarse en un conjunto más amplio de marginales, entre los que se contarían, además, libros de mi hermano, de alguna ex, rescatados de diversos lugares, heredados aunque no fueran sometidos al proceso crítico de aprehensión, una suerte de colados en la fiesta que gozan de derechos que no les corresponden con propiedad, quizá ni siquiera leídos, filler, llenadores de espacio, aquellos que no fueron comprados, elegidos, seleccionados por el mecanismo mercantil del intercambio monetario. Filler se llama un tema de Minor Threat, lo que me obliga, aunque no sea pertinente, a pensar en la situación de los discos; ¿qué hacer con ellos? Porque en la biblioteca entran. Nah, dejate de joder, si no me pongo de acuerdo sobre si Faulkner va con Rulfo, menos voy a poder decidir si Swingin’ Utters va con Stiff Little Fingers o Bad Religion; son californianos pero suenan a punk77. ¿Y Bad Religion iría con o contra Pedro Abelardo? ¿Abelardo con Abelardo Castillo, quizá? Yo qué sé. Y hay otro tipo de libros: los que no entiendo; ¿cómo es posible que tenga uno que se llama El teorema de Gödel de Ernest Nagel y J. Newman? ¿En qué momento, en qué circunstancias, decidí que ese era un libro que necesitaba tener? Estaba bueno igual, según recuerdo. ¿Se entiende el contratiempo? No es que no comprenda el método decimal de Dewey, sino que no logro establecer la correspondencia de las variables. Opa, ¿qué es esto? El idioma analítico de John Wilkins: “… En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (1) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas”. ¡Eso sí es un sistema científico que puedo utilizar!

Anuncios

7 pensamientos en “Bibliomanía

  1. Noto un ligero tinte rojo en tus libros, eso fue lo primero que se me ocurrió comentarte. Después… Yo a mis libros, que vuelven a estar tirados en el piso, con mi reciente cambio de cuarto, los ordeno por orden alfabético de autor en su mayoría. En un estante están todos los de Asimov. En otra parte todos los infantiles (es que yo conservo varios de eso…) y ta, más o menos así. Es más fácil. Se me ocurrió poner los de poesía todos juntos, o los de filosofía, pero no me he decidido.

    A veces los ordenaba por tamaños también. Así quedaban lindos. O por preferencias. Los que más me gustan también están todos juntos.

    Besos.

  2. “Ligero tinte rojo” sería una emisión de Telenoche con sólo 4 accidentes y 15 rapiñas perpetradas por menores; para mi gusto, es una edición estándar del mejor programa de humor nacional.
    Pero, ¿te fijaste en las objeciones que me merece ese criterio? Porque ponele que ponés a Aristóteles al lado de Asimov. Es cualquiera. En cambio, por tema, te puede quedar un autor disgregado por todos lados, como el propio Asimov si tenés sus libros de divulgación, por ejemplo. Sigo indeciso e indecente.
    Además, después de disponerlos más o menos de alguna forma, descubrí más cosas: cuando saco alguno para leer, no puedo devolverlo a su lugar mientras lo hago, y en el caso, muy frecuente, de que esté leyendo más de uno, digamos uno salado como El Capital y uno de narrativa para amenizar, quedan dispersos de nuevo y fuera de la biblioteca. ¿Te das cuenta? ¿Para qué los ordené, entonces?
    Como sigo en proceso (¿dónde está El Proceso, por cierto?) me gustaría conocer tu opinión sobre esto.
    Por preferencias me gustó: hay un grupo al que uno siempre vuelve, es útil tenerlos juntos y a mano. Aparte podés sacar de ahí con los ojos cerrados.. jeje.. y no hablamos de las pelis y los discos.
    Beso.

    • Apenas se me ocurrió me di cuenta de que era tal cual la crónica de Montecarlo. Estamos en la misma sintonía, que no es la de esa canal, espero. A no ser que mires a Susana Gimenez. A veces está bueno el programa de la blonda.

      Asimov te dije que va en un estante aparte. Él supo ser mi “Dios”. Cuando lo sacás para leer va en otro lado, o lo ponés en su lugar pero como salido para afuera, dando a entender que está en proceso de ser leído, ya que hablamos de procesos. No, no lo leí a ese libro, en caso de que te lo preguntes.

      No tengo películas ni muchos discos. Tengo muñequitos. ¿Esos cuentan?

      Bss.

  3. Tu comentario lo rescaté de las manos del spam; no sé cómo fue a dar allí.
    En el blog hay muchas entradas dedicadas a ese engendro, pero mi favorita es la más burda, una de las primeras: https://otravezmecagomessenger.wordpress.com/category/surrealismo-informativo/page/2/
    Tú misma puedes juzgar mi opinión de ese coso.
    El otro día estaba Charly con Susana: ¡devuélvanle sus drogas! Eso es un trabajo para la Fundación El Pozo Escéptico, de la que hablé en otra oportunidad.

    Bueno, pero yo no tengo un estante para Asimov, por la sencilla razón de que no tengo libros de Asimov. Los que venían con la Muy Interesente eran, justamente, muy interesantes; los cuentos no me gustan.

    ¿O sea que debería tener un estante para los que están “en proceso”? Todo esto es muy complejo, Patty. Me voy a volver (más) loco. Sacarlos es como liberar a un preso antes de que cumpla la condena; uno espera que no reincida y deba regresar al jonca, cual zombie. Me gustaron las dos metáforas.

    Ok, entonces no pregunto. Pero me sigo preguntando dónde está El Proceso.
    Che, ¿vos prestás libros? Porque eso es otro problema. Yo evito hacerlo, pero a veces es imposible, y a veces no vuelven y eso causa más problemas al orden de la biblioteca, porque ¿hasta cuándo se debe esperar que regrese? Es como una jovencita que escapa de casa.. jaja..

    Sí, yo películas no tengo, pero discos sí. ¿Hay algún principio para ordenar (no ordeñar) muñecos? ¿Muñecos de qué tipo? ¿Todos de McDonald’s o de otra clase? ¿Barbies, acaso? Si tenés inclinaciones nacionalsocialistas, podás clasificarlos como los humanos, por razas. Primero los arios, por supuesto, y los otros en un estante con alambres de púa y barracas, separados de los primeros.
    Otro beso.

  4. Si no te gustó “La última pregunta”… no tenés corazón, Oscar. De esos libros nunca vi el tomo 1. Sospecho que no existe. Conozco el violeta, el azul y el verde.

    No presto libros ni me prestan. Los muñecos están desperdigados por ahí. Muñequitos… les subo una foto y te muestro después. No, no son todos de McDonald´s, y tengo unos pocos nomás. Sólo Pucca y Garu y la pastorcita son esa empresa. Cero Barbies.

    Me causó gracia lo del encierro. Capaz consigo algún muñequito y lo hago muñeco vudú. Eso sería genial. Estaría mejor aún si funcionara… mmm…

  5. Quizás no lo haya leído. Seguramente no lo leí; La última pregunta, lo anoto en la lista a leer.
    ¿Lo buscaste en todos partes, librerías de usados, mercadolibre, bibliotecas, amigos, etc.?
    No, los libros no se prestan, es cierto. Ni deben ser tocados por gentes ajenas a ellos.
    Jaja.. no había pensado en el vudú, pero es una gran idea. ¿De quién sería?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s