Marx Donald’s! Me encanta!

Era una fría tarde primaveral en Leningrado, en mi primera visita a la ciudad. Me habían prevenido sobre los escrúpulos occidentales que podían interferir en la impresión que la ciudad produciría en mí. De pronto, empecé a sentir hambre y recordé el consejo, de modo que decidí apartar los prejuicios y entrar al primer local que encontrara abierto. Un despliegue luminoso, rojo y amarillo, llamó mi atención. ¿Podía ser aquello…? No, no era, a pesar del parecido notable. Era un Marx Donalds, claro.
Entré; todo me resultaba familiar, aunque levemente alterado: la Big Marx; los empleados que se dirigían unos a otros como “camarada” (también lo hacían con los clientes, como descubriría más tarde), La Pelotera al fondo, y los cuchillos y tenedores que se convirtieron en hoces y martillos. El menú no ofrecía gran variedad, así que pedí una Petersburguesa con queso y papas free-tas. El camarada me comunicó que, como consecuencia de la mala cosecha y la política anti-kulak del partido, había escasez de papas. También de pan. Y, por último, los kulaks habían sacrificado el ganado a causa de la colectivización forzosa, por lo que tampoco había carne, ni queso.

– ¿Qué puede servirme, entonces?-, pregunté.

– Burguesa con ketchup-, contestó. – Si no le gusta, váyase al Burgués King de la esquina.

– No, está bien, tráigame la burguesa nada más.

La espera se hacía eterna. Llamé al camarer… camarada camarero, para preguntarle en qué andaba mi burguesa.

– Oh, no se preocupe, ya entró en el tercer período.

– ¿Tercer período? ¿Qué es eso?

– Su burguesa ha pasado por 3 períodos, al igual que el capitalismo desde la revolución de octubre: un primer período de agitación y revueltas, o sea, vueltas y vueltas; un segundo período de estabilización y este último, su agonía final, donde ya está casi cocinada.

– Entiendo-, contesté sin saber muy bien a qué se refería, y seguí esperando.

Tuve que llamarlo una vez más para averiguar qué ocurría.

– Disculpe, camarada, pero su burguesa entró, naturalmente, en un Frente Popular para combatir al sodiofascismo. Puede que tarde un poco más en cocinarse, pero si usted olvida las etapas necesarias como el contrarrevolucionario Trotsky, cae en la teoría de la cocción permanente, ¿piensa aliarse con Trotsky, acaso?

– No, sólo quiero mi burguesa, pero veo que es más complicado de lo que pensé.

– Uds. en occidente no entienden la dialéctica, los procesos, las contradicciones. Por eso su comida apesta, además.

– Está bien, sigo esperando.

Tras quién sabe cuántos minutos más, volví a preguntar por mi burguesa.

– Lamentablemente, su burguesa fue derrotada por el sodiofascismo. Pero estimamos que es sólo una derrota parcial y que se recuperará pronto. Por supuesto que la táctica que seguimos fue absolutamente correcta, pero los alineamientos objetivos nos impidieron terminar de cocinar su burguesa. De más está decirle que esta derrota solamente puede redundar en el fortalecimiento de su salud, pero de todas maneras hemos preparado la siguiente declaración para que ud. haga ante las autoridades correspondientes. Luego, tenga la amabilidad de retirarse del local.

– ¿Me están purgando? ¡Si ni siquiera me trajeron la burguesa! ¡No commie nada! ¿¡Yo qué culpa tengo!?

– Lea la declaración, por favor.

– “‘A través de un defectuoso bolchevismo, llegué al trotskismo, que es una variante del fascismo. Debido a mi antibolchevismo, me convertí al fascismo. Me atreví a cuestionar los métodos de la cocina de Marx Donald’s, sirviendo de esta manera a la reacción” ¡Oiga, esta es la declaración de Zinoviev en los Procesos de Moscú!

– No, esta declaración la escribió ud. Ahora vaya y siéntese en aquella mesa de la esquina, junto al resto de los deportados, a esperar la condena.

– ¡Pero yo me opongo y siempre me opuse al sodiofascismo! Mi actividad siempre estuvo dirigida contra él, todos lo saben

-Camarada, ¿ud. no sabe que la patria socialista acaba de firmar un tratado con el sodiofascismo? Consideramos que la guerra fue propiciada por el imperialismo hamburgués y por eso nuestra tarea inmediata consiste en luchar contra la burguesa para luego derrotar al sodiofascismo. Ud. es un agente de la reacción. Es más, estamos convencidos de que vino a nuestro local por encargo de Trotsky, el aliado del capitalismo burgués y de Burgués King.

Fui sentenciado. Sólo restaba esperar al próximo cliente que pidiera una burguesa o burgués.

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5 pensamientos en “Marx Donald’s! Me encanta!

      • hay una cadena de pizza a 6 pesitos,pero yo no voy porque la margarina no es la manteca del proletariado

  1. Pero como dijo Homero “¡Es tan barato!” 30 uruguayos por una muzza… inaudito.. acá la lucha de clases no llegó a nada parecido. Debe tener algo que ver con el peronismo

  2. Pingback: La cara oculta de Master Chef | El Pozo Escéptico

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