La marca de la bestia

 

 

– Vamos a ver qué le ocurre…
– Es muy simple, doctor, no encajo en ninguna parte.
– ¿Que no encaja? ¿Qué clase de problema es ese?
– ¿Cómo que qué clase de problema es? Todos están en pareja, o en grupos, o quién sabe en qué tipo de combinaciones, y yo estoy solo.
– ¿Hay algo que le impida, como ud. dice, encajar?
– No lo sé. Creo ser normal, ¿ud. qué piensa?
– A mí me parece un individuo común y corriente, de acuerdo a lo que he visto, pero eso no descarta que haya algún defecto escondido.
– ¿Quiere revisarme?
– No, no es mi trabajo y tampoco deseo hacerlo. ¿Cree ud. que tiene las proporciones corrientes?
– ¿Cómo puedo saberlo si no logro encajar con nadie?
– Eso parece muy chico.
– ¿Ud. cree?
– En un sentido, no. Pero el argumento ontológico me hizo dudar cuando era joven. Ahora no sé.
– Digo si cree que es muy chico.
– Depende del agujero, ¿no le parece? Es relativo.
– Quiere hacerme sentir bien. Pero supongo que el tamaño tiene mucho que ver.
– ¿Intentó encajar en otros ambientes?
– Sí. Con desesperación. Hice cosas de las que no estoy orgulloso.
– ¿Y qué pasó?
– Nada. No hubo caso.
– ¿Pensó en agrandarse esa cosa?
– Por supuesto. Pero no sé si estoy a tiempo. Me parece que dios no acepta devoluciones.
– Háblame de sus sueños.
– Uf, ¿por dónde empezar? En todos ellos estoy rodeado de parejas; es como un gran parque de diversiones…
-… como una orgía de lesbianas, digamos.
– Si ud. dice. En fin, todo es alegría, como en las fotos, ¿vio? Y yo estoy ahí, en medio de todos.
– ¿Y entonces qué pasa?
– Alguien me invita a unirme. Lo estoy pasando bien, entonces me digo “¿por qué no?” y me arriesgo. Pero la impotencia se apodera de mí y vuelvo a fracasar. Sé que no encajo.
– ¿Siente nostalgia de algún agujero?
– ¡Qué brusco, doctor!
– Es importante, créame.
– De hecho, creo que una vez, cuando era muy chico, quizás incluso antes de ser arrojado a este mundo, encajé. Pero no lo recuerdo.
– Pero su subconsciente sí que lo recuerda, y ud. siente nostalgia de aquella alianza, inhibiendo su desempeño
– ¿Le parece, doctor?
– No, podría ser cualquier otra cosa. Todo es posible.
– Estafador.
– Será ud. Pero creo que lo tengo. Dese vuelta.
– ¡Doctor!
– Vamos, confíe en mí, dese vuelta.
– Está bien.
– Lo sabía.
– ¿Ocurre algo malo?
– Aquí dice: “LEGO. Pieza defectuosa”

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2 pensamientos en “La marca de la bestia

  1. Gracias
    Me parece perfecto que leas en cualquier dirección temporal, espacial, gramatical, etc., ya que no me siento tan arrogante como el barbudo ese que le puso un “Tablero de dirección” al coso que escribió.. jeje

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