Breve cronología de la crisis griega y sus antecedentes.

Si bien todos, sí todos, sabemos que la crisis mundial y su reflejo local, tal el caso de Grecia, se debe a la bancarrota de la acumulación del capital y al desarrollo de las contradicciones internas del mismo, a la onda larga de tonalidad recesiva instaurada desde la década del ’70, no podemos obviar los factores concretos que actúan en Atenas (y sus alrededores)

A pesar de que una periodización basada en la totalidad hegeliana y en el método dialéctico sea la forma científica de explicar este fenómeno, me reservo esa tarea para Tribuna de los Trabajadores o algún medio similar, y procedo a desentrañar la crisis a partir de manifestaciones empírico-históricas-positivistas accesibles a todo el público más o menos instruido mas no especialista. A por él, pues.

– La civilización minoica descubre el comercio. No se apresuren, insensatos, no se trata aún del comercio capitalista o siquiera del comercio de las ciudades-estado sino del intercambio simple, pero ojo, porque esto se pone espeso.

– Joyce escribe el Ulises, en el que se basa Homero para sus relatos La Ilíada y la Odisea. Odisea es cómo esta tremenda patraña fruto de la tradición oral se plasmó en el alfabeto fenicio. No sé mucho más al respecto.

– Platón funda la filosofía occidental bajo el gobierno de Pericles. Toda la filosofía posterior será una nota al pie de página de Platón, a decir de A.N. Whitehead, en tanto los deconstructivistas señalan este paso como el pecado original del racionalismo. Vaya uno a saber.

– Alejandro Magno (a quien Diógenes pidió que no le hiciera sombra, entre otras ofensas) conquista a los persas, pero esto no va a quedar así (tampoco la indisposición entre Diógenes y Alejandro)

– Los romanos hacen suyos a los griegos y los encajan… en el Imperio Bizantino. Esto no tiene ninguna influencia en la crisis, hasta donde yo sé.

– Desde el punto de vista económico, acá tratamos de la transición del esclavismo al feudalismo, la que prefiero abstenerme de abordar en este estudio. No se preocupen, aún no estamos ni cerca de la crisis.

– Hasta que Grecia se incorpora al Imperio Otomano no tengo la más puta idea de qué pasó. Calculo, o más bien espero, que no tenga mucho que ver con el asunto que tenemos entre manos. Manos, Otomanos, es todo lo mismo.

– Ya en el siglo XIX (acá transcurrieron unos 4 siglos de los que tampoco sé un pomo) Grecia se independiza gracias a Lord Byron. Sí, cayó en la lucha independentista helénica. Y cayó literalmente, ya que tengo entendido que murió al caer al mar Egeo el depravado, aunque dudo bastante de esta versión (¿se imaginan a canal 4 informando el hecho? El hecho es que yo sí. Helecho. Un jardín de helechos helénicos u otras plantas de esas que enviciaron al notable vate es lo que hubiera aparecido en la noticia de Telenoche, todo rodeado por la truculencia, la sordidez, la adicción y la sangre)

– Guerra en Europa. Después de la guerra (que no sé cómo se saldó para Grecia y no quiero investigar tampoco) estalló… estalló la guerra entre Turquía y Grecia, como era de esperarse.

– Dictadura. No hay mucho que agregar (bah, mucho que yo sepa, al menos)

–  Invasión alemana, Anschluss (bueno, estrictamente, no fue un Anschluss pero la palabra encara) seguida de las tensiones propias de la resistencia y la colaboración (ilustrado en el caso de “¿sale una moneda, amigo?”; si ud. colabora o se resiste, los resultados son totalmente antagónicos y aleatorios, o random)

– Acá viene el cataclismo más próximo que logro divisar, explicar y dominar conceptualemente con las herramientas que el marxismo ofrece: gracias a los acuerdos de Yalta, Grecia queda en manos de los aliados y Stalin ahoga la revolución incipiente.

– A causa de esto, Grecia, en lugar de tomar el camino glorioso del socialismo y la economía de transición, se une a la OTAN, la ONU, el FMI, la CIA, la NRA de Charlton Heston y yo qué sé cuánto organismo más de subordinación al imperialismo, al libre mercado y a las siglas de 3-4 letras.

– Y ahí sí les cayó el meteorito: en la década del ’80 lo encajan en la Unión Europea. Como vimos, venía del fascismo, la guerra civil, la monarquía y la recién proclamada república, por lo que muy católica en el plano económico (y en ningún otro, ni siquiera en filosofía presocrática) no estaba.

Es pobre, pobrísimo, no tiene industria, la productividad agrícola es más baja que Fermín y lo único que lo sostiene es la asistencia de la UE, el sistema financiero y la estafa consuetudinaria. A raíz de esto, la moneda fluctúa más que la carrera actoral de Robert Downey Jr. y la deuda crece más que la proporción de pasta base en el organismo de un plancha. La más mínima zozobra de la chalana puede arrojar al pueblo griego a las fauces de Poseidón (o del propio Hades) y eso es lo que ocurrió en este 2010.

Las divisas se esfuman más rápido que ninja en película clase B nipona, Grecia se declara en default y Alemania se apresta a cobrar venganza y negarle el peso-pa’-la-birra.

La muerte económica está más cerca que Lacalle de la botella de whisky y el buraco es más profundo que pozo séptico de gordo. El fin está más próximo que miope a material de lectura.

Manténganse sintonizados.

Instrucciones para hacer una película de culto:

 

– Comience con un plano corto, en blanco y negro, filtro polarizado, seguido de un travelling, de un angustiado personaje frente a un vaso de fuel oil pesado mezclado con una flor de loto marchita, echando humo.

– Delimite la preocupación principal del mismo y las condiciones que impiden su resolución: por ejemplo, un hipertenso con problemas de ansiedad sentado en una mesa de McDonald’s ante una hamburguesa de grasa (protagonizado por Denis Hopper). La misma despide grandes cantidades de humo. Establezca que el dilema moral surge del relativismo posmoderno y la proliferación de opciones y no de la imposición externa kantiana. Zoom out desde  el centro de la hamburguesa y fundido en negro.

– Introduzca un personaje secundario que refleje sus miserias. Sin diálogos.

– Introduzca a un narrador tipo film Noir.

– Quite al personaje secundario a través de un hecho azaroso de corte existencial, como la ingesta de 10 hectolitros de jabón Bao diluidos en gas oil de alto octanaje.

– Haga de la ingesta de la hamburguesa un acontecimiento compulsivo, por ejemplo a través del ascenso del fascismo y la consiguiente orden de un capitán (mudo) que gesticula “¡Que te comas la hamburguesa!” El personaje no comprende las señas y se deprime.

– Trasládelo a un ambiente pequeñoburgués (mediante una rápida y vigorosa escena de road movie onda Wim Wenders) y rodéelo de pusilánimes como él, pero sin apremios cardíacos.

– Mate a varios a de sus compañeros sin determinar las causas.

– Narre con largas tomas a través de la ventana la consolidación del fascismo en el exterior. Aísle psicológicamente a Denis Hopper para marcar el contraste.

– Escinda al narrador en un metanarrador freudiano como representación del super-yo y mantenga la ambigüedad sobre la relación entre ambos. Haga que discutan las opciones.

– Procúrele a Denis Hopper un arma.

– Haga entrar al capitán nazi a la habitación con una hamburguesa, gesticulando violentamente como en el McDonald’s “¡Que te comas la hamburguesa, dije!”

– Denis Hopper deja el arma sobre la mesa y empieza a cantar como la protagonista de Alice Doesn’t live here anymore. Los nazis lo humillan como a la protagonista de Paths of Glory.

– A Denis Hopper no le cabe la situación y se ve enfrentado nuevamente al relativismo moral triádico (el arma, el micrófono y la hamburguesa) mientras la desintegración psíquica avanza en forma de monólogo interior. El metanarrador se toma el palo.

– Ingresa Vigo Mortensen por una ventana, le quita el arma al capitán nazi y sus subordinados también se toman el palo. El nudo dramático se desata…

-…¿o no? Vigo Mortensen apunta la pistola a la cabeza de Denis Hopper y pronuncia, sílaba por sílaba, las palabras que el yo freudiano había reprimido durante las escenas de descomposición psíquica de la subjetividad (!!!) “¡Que te comas la hamburguesa, dije!”

Ahora ud. es un director de culto.

Nota Adicional: No olvide decretar la muerte del cine gracias a su obra.